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Los primeros sonidos de la lengua en el embarazo

Los sentidos que permitirán a la criatura recién nacida relacionarse con el mundo se desarrollan lentamente en la tripa de la madre. El oído está formado para la semana veinticuatro y recibe la música que compone el cuerpo de la madre: los latidos del corazón, el sonido de los pulmones, el canto de vientre y todas las melodías que producen las voces. Todos esos sonidos conocidos serán fuente de tranquilidad tras el nacimiento.

Junto con las voces y las canciones va reconociendo la pronunciación y los sonidos de las lenguas que oye y eso es parte del aprendizaje que comienza muy pronto, parece que incluso antes del nacimiento. Una prueba de ello es lo que varios estudios han demostrado, que desde las primeras semanas los y las bebés pueden diferenciar entre varios idiomas, seguramente basándose en los acentos y ritmos propios de cada uno.

Las personas nacemos preparadas para aprender los sonidos de cualquier idioma humano. Con el tiempo, perdemos esa capacidad y nos “especializamos” en los sonidos de las lenguas que nos rodean. Por así decirlo, nos entrenamos en los sonidos que escuchamos y perdemos la capacidad de pronunciar los que no escuchamos. Esa es la diferencia fundamental entre personas adultas e infantiles a la hora de aprender idiomas: la facilidad en los primeros años para reproducir cualquier sonido.

Por eso es tan interesante, para facilitar un futuro aprendizaje, acercar canciones o lecturas sencillas en euskera a las niñas y niños pequeños, aunque la lengua principal de comunicación en la familia sea otra. Nunca es pronto para los sonidos y ritmos del euskera.