Uskara, Eskuara, Euskera, Euskara…

Como en muchos idiomas, en euskera existe una amplia variedad dialectal, de la que también se disfruta en Navarra. Algunos de esos euskalkis, lamentablemente, han perdido sus hablantes, pero otros gozan de salud y su uso está muy extendido.

Durante algún tiempo los euskalkis estuvieron en el centro del debate, frente al batua, la variedad estándar. Ante lo nuevo, dicen, todos barremos para casa…
Pero hoy en día, hay consenso, ya que ha quedado demostrado que son compatibles y complementarios. Por eso, cada vez se invierte más energía para que las familias que hablan algún euskalki, lo sigan transmitiendo en casa, convencidos de la riqueza que supone.

Se trata de entenderlo como un valor añadido. Los niños y niñas que aprenden un euskalki en casa, adquieren fácilmente y sin esfuerzo un registro más expresivo. Así, de manera prácticamente inconsciente, se hacen con una sólida base para jugar, para gozar con la lengua y para crear un lenguaje coloquial que podrán utilizar en espacios informales, en familia, entre amigos… Por eso, sin lugar a dudas, si algún miembro de la familia habla un euskalki, debería utilizarlo siempre con los niños, tanto en casa como fuera. Es una elección personal, pero decantarse por esa opción es ofrecerles aprender dos o más registros de una manera natural.

El batua se emplea en actividades y espacios formales (en la educación, los grandes medios de comunicación, la administración…), y también se usa para relacionarse con euskaldunes de zonas con un dialecto diferente. El euskalki, en cambio, se utiliza en el entorno más cercano y en espacios en los que hay más libertad para jugar con la idioma, para cambiarla, para crear locuciones y modos de expresión… Con el euskalki el euskera toma una expresividad diferente, como si tuviera vida propia… Se convierte en algo fresco y desenfadado. Por eso es más atractivo tanto para los jóvenes, como para los más pequeños.

En cuanto a su uso en la escuela, no es fácil generalizar. Al ser un espacio formal y académico, el batua tiene más protagonismo en la mayoría de centros. Pero, como ya se ha dicho, cada vez se invierte más energía en la transmisión del euskalki, también en las escuelas.

De todas maneras, aunque se trabaje en el aula o se hable en las calle, no existe nada igual a transmitirlo en el seno del hogar. No solo ofrece esa naturalidad, expresividad y ese frescor arriba mencionados, sino que tiene más ventajas. Si residís en un pueblo en el que se usa un euskalki, hablarlo hace de elemento cohesionador, de nexo. Pero no solo sirve para integrar, porque aunque residáis en una zona en la que predomine el uso del batua, los niños y niñas que hablan algún euskalki, suelen demostrar tener un mayor apego hacia la lengua y más recursos para disfrutar de ella.

Además, según algunas investigaciones, hablar dos variedades del mismo idioma en la infancia, puede conferir las mismas ventajas cognitivas que poseen los niños bilingües que hablan dos lenguas sustancialmente diferentes.