La adolescencia es una época llena de contradicciones en la que fuerzas opuestas tensionan unos años llenos de cambios. Por un lado, se siente la necesidad de dejar atrás el niño o la niña que se ha sido hasta entonces y, de paso, distanciarse de las madres y padres. Se impone ser diferente. Pero, por otro lado, hay que mimetizarse con el grupo de igual edad, hay que cumplir con todas las características del grupo de amistad y de referencia. Es la necesidad de no destacar y ser uno más entre iguales. Los mandatos contrapuestos de ser igual y diferente a la vez son los que convierten a la niña o niño en adolescente. El cambio se notará en la forma de vestir y de moverse, en los gestos y, claro, también en la forma de hablar.
Por supuesto, todo esto influye en el uso del euskera: ni pensar en hablar como lo hacen los adultos y se acabaron para siempre las expresiones infantiles que valían años atrás. Entonces, ¿cuál es ahora la referencia lingüística a seguir? Está claro, hay que copiar los usos lingüísticos de los jóvenes más mayores, tanto en la calle como en las redes sociales.
Por la situación social actual del euskera, los adolescentes pocas veces encuentran el euskera en ese cambio que buscan. La mayoría de las veces, será el castellano el que les dará la herramienta para unirse al grupo que desean y, de paso, todo un conjunto de prácticas comunicativas y relacionales: vestimenta, modo de moverse y andar, gustos, gestos… es decir, toda una forma de ocupar su nuevo espacio.
Y, sin embargo, es importante que los y las adolescentes no pierdan la costumbre de hablar en euskera, porque la práctica del idioma es la única forma de que todo lo aprendido en la infancia no se oxide y se pierda.
En esta situación, es evidente que las familias necesitan un aliado si quieren fomentar el uso del euskera entre sus hijos e hijas que están entrando en la adolescencia y la mejor opción está en las actividades de ocio organizadas en euskera.
En la actividad deportiva, musical, de danza o de cualquier otro tipo en la que se tengan en cuenta los criterios lingüísticos para el uso del euskera, los adolescentes encontrarán la motivación que necesitan para relacionarse en euskera: el modelo de monitores jóvenes de más edad que ellos, expresiones de lenguaje informal oral y un espacio donde reforzar el hábito de usar euskera con hablantes de su misma edad.
El ocio es, por tanto, un aliado imprescindible, pero la familia puede, aunque sea desde un segundo plano, seguir alimentando el apego de sus hijos e hijas al euskera.
Como se señala en el artículo «El triángulo de la motivación» publicado anteriormente en ERA, la principal característica de la motivación lingüística infantil es la necesidad de adaptación. Los niños y niñas harán lo que les pida el entorno para tener unas relaciones de amistad y familiares satisfactorias. Así, la elección del idioma estará condicionada por las normas y usos sociales que vean a su alrededor. Si creamos condiciones para el de uso del euskera, así lo harán.
En el caso de los adultos, el entorno también tiene una gran influencia, evidentemente, pero somos capaces de marcar objetivos y de elaborar estrategias para cambiar nuestros comportamientos habituales como hablantes.
Los adolescentes se encuentran entre esos dos tipos de motivación, la adaptativa y la reflexiva. A esa edad comienza la capacidad de pensar sobre el propio comportamiento lingüístico, pero todavía pesa mucho la necesidad de adaptarse al entorno y a las personas que importan. Por lo tanto, para ayudar, tenemos que tener en cuenta esos dos tipos de motivación. Como resumen de lo dicho y con el fin de facilitar algo la tarea, os proponemos este decálogo sobre el apego al euskera en la adolescencia:
• El tiempo libre organizado en euskera es un aliado imprescindible, ya que es en ese contexto en el que los chavales encuentran sentido pleno a aprender en euskera y a usar el euskera. Pide a la organización que incorpore objetivos lingüísticos a la actividad. No olvides que la comunicación siempre es algo colectivo y que, por lo tanto, el cambio de hábitos lingüísticos también tiene que darse en grupo. • En el ocio fuera de las actividades organizadas, redes sociales y productos culturales mayormente, ayúdales a encontrar aplicaciones y productos en euskera que respondan a sus aficiones. Actualmente, hay un gran automatismo en los hábitos de ocio y cultura: muchas veces aceptamos lo que nos ofrecen, sin pensar ni buscar lo que nosotros realmente queremos. Esta tendencia nos lleva a consumir los productos de mayor difusión, normalmente hechos en los idiomas que tienen más hablantes. Como no se puede usar ni valorar lo que no se conoce, debemos ayudarles a cambiar la tendencia dominante, buscar aplicaciones y productos en euskera que quizá no estén en primera línea, aunque la búsqueda nos exija un poco de esfuerzo. Una vez establecida la costumbre, todo será más fácil. • Ayuda a tu hijo o hija a pensar sobre su relación con el euskera. Para ello, es mejor hablar sobre nuestros deseos y experiencias, sobre nuestra motivación hacia el euskera aunque no lo sepamos hablar, antes que exigirles una y otra vez lo que esperamos de ellos. Y es que el cambio será más fácil si les dejamos margen de decisión. Si perciben nuestro deseo como una imposición, corremos el riesgo de que no nos hagan ningún caso. • Ten en cuenta que la conciencia y el apego lingüístico se basan, sobre todo, en las emociones. Acércale la posibilidad de conectar con el euskera por medio de emociones y experiencias positivas. • Entiende lo que los chavales piden al lenguaje juvenil: hacer mezclas y mantener errores son muchas veces cuestiones identitarias que tienen su función. Asegúrate de que tengan cerca buenos modelos lingüísticos y sabrán cuándo y con quién utilizar un registro formal correcto y cuándo y con quién una forma de hablar informal.
Es evidente que la influencia que la familia tiene en la infancia disminuye en la adolescencia. Pero aunque los adolescentes busquen referentes en otros lugares, es imprescindible el trabajo de las madres y padres para que no disminuya el apego y la motivación de sus hijas e hijos con respecto al euskera. Quizá los resultados no se vean inmediatamente, pero ese trabajo hará más fácil, sin duda, el desarrollo lingüístico de etapas posteriores.
@ ERA



