Realmente es una locura hacer la lista de todas las cosas que hay que preparar antes de un nacimiento: las ropas que enseguida se quedarán pequeñas, la silla del coche y el cochecito para el paseo, todo lo necesario para el baño… y la cuna, claro, no hay que olvidar nada imprescindible.
Con todos los preparativos, a veces comenzamos tarde a preparar otra lista que pronto se convertirá en algo muy importante: los recursos y las decisiones que vamos a incluir en la «cesta lingüística» de la criatura. Conviene hablar con tiempo y calma de los hábitos lingüísticos que deseamos para nuestra familia porque, si queremos cambiar algo en la situación actual, necesitaremos tiempo y energía ¡y eso es precisamente lo que echaremos en falta con el bebé en casa!
Así que comencemos a tiempo a pensar en lo que tendremos que incluir en la “cesta lingüística” del niño o niña que va a nacer:
- Como ya hemos dicho, lo primero que necesitamos es previsión: hablad entre las personas adultas de casa e imaginad los hábitos y costumbres lingüísticas que deseáis para vuestro entorno familiar. Si alguno de vosotros sabe euskera, imaginad cómo podréis hacer la vida diaria en casa para que la relación del niño o niña con la persona euskaldun pueda ser en euskera. Para conseguirlo, será clave el apoyo del adulto o adultos que no saben euskera. Hablad sobre ello y tened en cuenta que los niños relacionan rápidamente cada lengua con una persona o con un espacio determinado y que cambian sin dificultad de una lengua a otra, según toque. En todo el mundo y desde siempre ha habido familias que han dado una gran riqueza lingüística a sus hijos e hijas al utilizar y transmitir más de una lengua en casa.
- Si lo que sabéis es poco como para una relación fluida con la criatura, pensad en el espacio o tiempo que sí podréis dedicar al euskera en vuestro día a día: el momento relajado del baño, el cuento o la canción antes de dormir… Pensad siempre en objetivos realizables y fáciles, que den satisfacción a todos. Ese momento diario del euskera, aunque limitado, transmitirá la motivación positiva que tenéis respecto a la lengua.
- Recursos para pasarlo bien en euskera. Preparad de antemano un montón de materiales que os ayuden a jugar y disfrutar en euskera: canciones de cuna, vocabulario infantil, canciones para los momentos y las actividades del día, pequeños poemas y frases hechas, primeros libros de poco texto y lectura fácil… Todo eso ayudará a despertar la imaginación y la creatividad infantil en relación con el euskera. Id completando vuestra colección de materiales preferidos (podéis empezar explorando los recursos ERA) y memorizar los que más os gusten. Os vendrán muy bien en muchos momentos del día.
- De casa al parque y más. Pronto comenzará a ampliarse el círculo de relaciones: el parque, otros miembros de familia, amistades. Aprovechad cualquier oportunidad de entablar relaciones en euskara para vuestro hijo o hija. En un futuro próximo, será una forma de reforzar el uso social del euskera fuera del entorno escolar en el que podrá aprender euskera gracias a la metodología del modelo de inmersión. La escuela infantil, si es vuestro caso, podrá ser un comienzo temprano de ese aprendizaje en euskera que deseáis.
Mientras esperamos el nacimiento del bebé, la mente se nos llena de proyectos y deseos. Podemos hacer hueco entre ellos para imaginar la relación de nuestro bebé con el euskera y hacer la lista del montón de cosas que podemos ir preparando para hacerla realidad.
Más consejos sobre este tema en el siguiente apartado de ERA: Esperando a una criatura: la cesta lingüística – ERA
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