A quién no le ha pasado... estar en la plaza, junto a unos niños/as, todos del modelo D, y “¡Aiba! si no están hablando en euskera!”. Es una situación que se produce a menudo, más de lo que muchas madres y padres quisieran. Estudian en euskera, saben hablarlo, pero entre ellos hablan en castellano. Eso, crea cierta preocupación entre los padres y madres, en algunos casos incluso frustración y descontento.