Gran parte de la educación de los hijos e hijas se basa en diversas decisiones que adoptan los padres y madres a lo largo de la crianza, como es el tipo de alimentación, las extraescolares, la propia escuela o la transmisión de la lengua.
La clave es buscar oportunidades para que el euskera tenga presencia en el día a día de los hijos e hijas. Pero, ¿por dónde empezar? ¿Qué se puede hacer?
No hay una única receta
Cada familia tiene su propia situación, hábitos y recursos. No existe una receta única, pero como todas las buenas recetas, hay algunos ingredientes básicos que cada cual los mezclará a su manera, con lo que tiene en casa y a su gusto. A veces la receta la endulza un libro, otras veces una canción, un plan diferente con amigos/as o una actividad organizada en el pueblo.
Aquí algunos ingredientes básicos a tener en cuenta:
- La sal: incorporar el euskera en el día a día.
Poner al alcance de las criaturas diferentes libros, música, películas o series en euskera, por ejemplo, son pequeñas decisiones que pueden hacer que la lengua tenga más presencia en su vida. - La pimienta negra: mostrar interés.
Mostrar interés por las actividades que los hijos e hijas hacen en euskera y compartir sus gustos también es una forma de darle espacio a la lengua. - El ingrediente principal: las relaciones.
Facilitar que los hijos e hijas se relacionen con otras personas en euskera y participen en actividades puede ayudarles a utilizar la lengua y a vivir experiencias positivas en euskera.
¡Enciende el fuego!
Una buena receta necesita algo más que ingredientes: hay que ponerse manos a la obra. Ser una familia activa también significa eso: conocer las oportunidades que hay alrededor y acercarse activamente. Muchas veces las tenemos más cerca de lo que pensamos.
En Atarrabia, por ejemplo, está en marcha el proyecto Lapiko. Se trata de un espacio para vivir y relacionarse en euskera, donde se encuentran personas de diferentes edades: niños y niñas, jóvenes, adultos, familias, vecinos y vecinas…
Y, como en la cocina, en Lapiko también se mezclan muchos ingredientes. A lo largo del año se organizan actividades infantiles, familiares y para personas adultas; oportunidades para compartir y vivir nuevas experiencias en euskera.
Este tipo de iniciativas son numerosas en los pueblos y barrios de Navarra, para el disfrute de las familias. Ser una familia activa consiste también en conocerlas y compartirlas con nuestros hijos e hijas.
No hay una única receta. Busca tus ingredientes, mézclalos a tu manera y crea la tuya propia.
@ ERA



