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Claves para la crianza bilingüe

A lo largo del planeta encontramos hogares en los que se habla más de un idioma. Y aquí en Navarra también vemos que mucha gente desea que sus hijas/os sean bilingües. Para ello, existen diferentes opciones en función del punto de partida de la familia, como por ejemplo, optar por que cada progenitor utilice una lengua con sus hijas e hijos.

Se trata, por tanto, de una decisión consciente entre los miembros de la familia: cuando uno de los progenitores es euskaldun, se comunica con su hijo/hija en euskera y el otro  en castellano u otro idioma. Así, el niño o niña será capaz de asociar una lengua con una persona y diferenciar las situaciones. En ese sentido, conviene mantener firme la decisión previamente acordada, ya que ello contribuirá finalmente a la implantación de un hábito lingüístico.

De hecho, en un contexto en el que se habla más de una lengua, el niño o niña no tiene por qué recurrir automáticamente al euskera si no se trabaja en la forma de conseguirlo. Por eso, deben dedicarle tiempo a hablar, escuchar, jugar, cantar en euskera… en definitiva, se trata de trabajar los hábitos.

Además hay que tener en cuenta que conviene:

  • Comenzar lo antes posible, si es durante el embarazo mejor. Varios estudios han demostrado que el feto ya escucha las voces de sus padres/madres desde la semana veinticuatro.
  • Pasar tiempo de calidad con las hijas e hijos en el que se trabaje el idioma y el vínculo afectivo hacia él: cada noche un cuento en euskera, tomarse un tiempo diario para jugar juntos…
  • Hablar en euskera no sólo en casa, sino también en otros lugares. Así, el niño/niña sabrá que el euskera es el idioma para hablar con uno de sus padres, tanto si están en casa como en el parque.
  • Fomentar que los niños y niñas tengan ganas de hablar en euskera. ¿Cómo? Haciéndoles ver que es algo especial,  como para hablar con sus abuelos/abuelas,  entre hermanos…

Por lo tanto, las claves para que los niños y niñas relacionen a cada persona con un idioma son:

– Coherencia: mantenerse fiel a la decisión tomada. Los niños y niñas necesitan un criterio claro, y para eso lo más efectivo es que sus padres siempre actúen de la misma manera.

– Constancia: trabajar los hábitos básicos de forma continua. Para aprender un idioma las rutinas juegan un papel fundamental, y lo ideal es hablar al niño/a a diario en ese idioma, que no pase más de dos días sin escucharlo, para que no  piense que es algo esporádico.

En el caso de las madres y padres que están aprendiendo en el euskaltegi, pueden aplicar una fórmula intermedia: elegir determinados momentos para hablar en euskera, y convertirlo en costumbre. Así, los niños y niñas identificarán claramente ese momento con el euskera. Puede ser la hora del cuento, la del baño, o esos ratos dedicados a jugar juntos… 

Incluso cuando ninguno de los progenitores sabe euskera, existen opciones para que las niñas y niños vayan aprendiéndolo, acercándose al idioma. En la escuela infantil pasan unas 7 horas diarias en las que las personas educadoras les hablan en euskera, cantan, les cuentan cuentos… Y más tarde, darán el salto a la escuela primaria. De igual manera, si se opta por contratar una persona cuidadora que sepa euskera, ella podrá ser la persona referente.

Por lo tanto, en algunos casos será a través de los progenitores, en otros, de la escuela infantil, y en otros se trabajará a través de los cuentos, la música, los dibujos animados de la ETB-3… En otras palabras, independientemente de la situación lingüística de cada familia, hay más de una manera para introducir el euskera en la vida de las niñas y los niños.

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