Hay historias y anécdotas que se cuentan una y otra vez en todas las celebraciones familiares, hasta que forman parte de la historia familiar, la biografía familiar. Siempre habrá quien se encargue de que los y las pequeñas las escuchen, para que no se pierdan con el paso de los años. Parece como si el propio hecho de contar tuviera un poder terapéutico: las historias dolorosas se llevan mejor si se transforman en palabras y las alegres son todavía más alegres si se comparten.