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“Hablo un poco de euskera, pero no se decirlo todo…”

Las madres y padres que están aprendiendo euskera pueden hacerle sitio a esa lengua en su familia. Hay que plantearse objetivos y condiciones de uso a medida.  No se trata de cambiar el idioma familiar, sino de reforzar la motivación de las hijas e hijos en el proceso de aprendizaje.

Todos los aprendizajes requieren tiempo, también el de idiomas. No obstante, la clave del éxito se basa en el uso de lo aprendido. Por ello es común entre los padres y madres que estudian euskera preguntarse si deben o no utilizar lo que saben con sus hijas e hijos.

La respuesta está en conjugar bien estos dos objetivos:

Por un lado, utilizar lo aprendido con los hijos e hijas pero en momentos concretos y en condiciones cómodas. El padre o la madre, en este caso, no será “modelo lingüístico” para el niño o la niña, sino que, utilizándolo en momentos escogidos, demostrará su interés y valoración por lo que están aprendiendo en la escuela.

Por otro lado, utilizar el idioma habitual para la comunicación habitual, ese en el que la persona adulta se siente cómoda. Una buena capacidad lingüística en el idioma familiar, con riqueza de vocabulario y matices, ayudará a las hijas e hijos a aprender euskera en la escuela.

Así pues, el camino más provechoso es buscar un momento y un lugar para cada uno de los objetivos. Si bien es de gran ayuda hacerle sitio en casa al euskera, es importante ofrecer como base la lengua familiar a las hijas e hijos. Luego ellas/os desarrollarán esas capacidades lingüísticas también en euskera a través de la escuela y las actividades de tiempo libre. La madre o el padre que está aprendiendo euskera puede sacar mucho partido a lo que está aprendiendo al leer cuentos o cantar canciones en euskera con sus hijos e hijas, o al disfrutar de la amplia oferta cultural. Conforme vaya avanzando en su aprendizaje, podrá ponerse objetivos más ambiciosos y, buscando la complicidad de los pequeños, conseguir, por ejemplo, que cuando vamos en coche, en el rato de estar juntos en la cena o cuando vamos andando a la escuela sean nuestros ratos de hablar en euskera.

Cada persona debe marcarse un objetivo a medida y encontrar las condiciones para ir consiguiéndolo. Con metas alcanzables, lo importante es elegir en qué situaciones se pondrá en práctica lo aprendido. La clave es planificar de antemano cómo hacerlo. Finalmente, es buena idea expresar al resto de personas de la familia cómo nos gustaría usar el euskera en casa para conseguir su apoyo y que los y las pequeñas vean claramente el interés que tenemos.