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«Solasean», programa de refuerzo del euskera

La diversidad cultural y lingüística es cada vez más patente en nuestra sociedad, lo cual también se refleja en el sistema de enseñanza en euskera o modelo D. Cada vez son más las familias migrantes y/o familias de otras culturas e idiomas que optan por este modelo de inmersión.

En el modelo D, al ser un modelo de inmersión, se interioriza el euskera al tiempo que se aprende el resto de contenidos. A veces, sin embargo, hay niñas y niños con dificultades en el proceso de aprendizaje del euskera. Ahí, la primera lengua del niño puede influir, claro, pero no sólo eso. A la hora de aprender un idioma facilita mucho disponer  del mayor número de opciones (situaciones y espacios)  para practicarlo. Cuando en el hogar y en el entorno cercano el euskera tiene poca presencia, las niñas y los niños tienen una relación limitada con el euskera. Por lo tanto, dado que al aprender una segunda lengua la facilidad o dificultad de cada uno es diferente, en lugar de poner el foco en el origen de la familia de los niños, habría que centrarse en las posibilidades de que los niños practiquen el euskera fuera de la escuela.

Viendo que esa situación es cada vez más frecuente en su comarca, la Mancomunidad de Euskera de Bortziriak, junto con la asociación Euskaltzaleen Topagunea, puso en marcha el pasado curso el programa Solasean. Este año ha continuado e incluso se ha extendido a Leitza.

Solasean es una actividad de tiempo libre que ofrece la oportunidad de reforzar el euskera a aquellas niñas y niños que están teniendo dificultades en el aprendizaje de este idioma. Se trabaja el refuerzo lingüístico desde el ámbito lúdico y basándose en la mejora de la capacidad oral, con el objetivo de que el euskera sea una herramienta válida y de que consigan la destreza comunicativa necesaria para su día a día. 

El programa ofrece dos horas semanales a cada grupo de niñas y niños de entre 8 y 12 años, y está dirigido por monitoras y monitores de tiempo libre. La programación se basa en el juego y en actividades lúdicas, y una parte de ella es más específica para llevar a cabo juegos relacionados con el idioma, dinámicas para enriquecer el vocabulario, ejercicios para mejorar la expresión, etc., siempre con el objetivo de fortalecer su habilidad oral.

No cabe duda de la necesidad y los beneficios de este tipo de iniciativas,  pero la perspectiva debe ser más amplia: a todas las niñas y niños hay que ofrecerles espacios y opciones de uso del euskera; cuantos más, mejor. Y para ello es fundamental la activación de los diversos agentes locales, así como de la población tanto adulta como infantil que habla en euskera. Es un trabajo comunitario.

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